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Un pasaporte español abre muchas puertas

El pasaporte español: el tercer pasaporte más poderoso del mundo. Este documento es el tercero más poderoso del mundo, junto con los pasaportes británico y francés, y solo superado por los pasaportes sueco y alemán.

Tener un pasaporte español abre muchas puertas —o, más concretamente, muchas fronteras—. No solo le permite trabajar en la gran mayoría de los países europeos, sino que también le permite viajar por todo el mundo. El pasaporte español ocupa el tercer puesto en la clasificación mundial, según un estudio realizado por la consultora Henley & Partners en colaboración con la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA). Esta clasificación se basa en la respuesta a una sencilla pregunta: ¿a cuántos países se puede viajar sin visado a fecha de 1 de enero de este año? Para responder a esta pregunta, se tuvieron en cuenta los requisitos de 219 países y territorios; por cada destino que no exigía un documento especial, el pasaporte analizado obtenía un punto.

Según estos criterios, el estudio concluye que la nacionalidad alemana es la mejor para viajar por el mundo. Ha obtenido 177 puntos, solo uno más que los suecos. El tercer puesto, con 175 puntos, está muy reñido: España, Francia, Italia, Finlandia y el Reino Unido. La medalla de bronce, con 174 puntos, la obtienen los belgas, los daneses, los neerlandeses y los estadounidenses —las primeras naciones no europeas de la clasificación—. Y es que haber nacido en el Viejo Continente supone una gran ventaja a la hora de subirse a un avión y cambiar de huso horario. De los 41 países que figuran entre los veinte primeros, solo diez no son europeos.

Además de Estados Unidos, Japón y Singapur comparten el quinto puesto; Canadá y Corea del Sur ocupan el sexto lugar, seguidos de Nueva Zelanda (séptimo) y Australia (octavo). Malasia ocupa el duodécimo puesto y Hong Kong, el vigésimo; sin embargo, Chile (19.º) destaca entre la élite como el país latinoamericano mejor clasificado. Los veinte primeros puestos los ocupan todos los miembros de la Unión Europea, excepto Bulgaria, Rumanía y Croacia —los últimos en incorporarse al club—; los documentos expedidos en Mónaco (16) y en el diminuto San Marino (18) tienen más peso que los expedidos en Sofía, Bucarest y Zagreb.

Esta curiosa clasificación también sugiere que ser andorrano “vale” más que ser israelí. Los residentes del Principado obtienen cinco puntos más (152 frente a 147) y 18 puntos más que los ciudadanos de la Ciudad del Vaticano. Y es que tener un pasaporte de la Santa Sede —por mucho significado religioso que tenga— no facilita en absoluto viajar por el mundo. Un documento de San Pedro (la plaza, por supuesto) abre 134 fronteras, el mismo número que Antigua y Barbuda. Ambos países ocupan el puesto 30, justo por encima de las idílicas Seychelles y San Cristóbal y Nieves. Este archipiélago caribeño comparte su posición en la clasificación con la agitada Venezuela (32). Ser sudafricano le permite viajar sin visado a 97 países, mientras que un pasaporte cubano solo le da acceso a 58. Los norcoreanos lo tienen aún más difícil; pueden viajar —si se les permite— a 42 países sin visado. Libia, Siria, Somalia, Irak, Pakistán y Afganistán ocupan los últimos puestos de esta clasificación.

Fuente: La Verdad